Interesante artículo que pone en evidencia las incongruencias de nuestro sistema: 18.000 niños en centros de menores y 30.000 familias que quieren adoptar. “Algo huele raro en este asunto de las adopciones en el que se mezcla una burocracia torpe y desidiosa con los intereses y falta de escrúpulos. Hay miles de niños atrapados que no merecen esa suerte.”
Categoría: Aportación
Programa de radio «Vidas robadas»
Una satisfacción participar en el primer programa de esta nueva temporada de «Vidas robadas», en Radio Klara. Sumando testimonios y denunciando este sistema de protección de menores que tantos cambios necesita. No será la última participación.
Todos los lunes, a las 19h, en el 104.4 de la FM o en www.radioklara.org
Otro grave error del sistema de protección de menores… y no es un caso aislado
Reportaje basado en un caso real publicado en Vice News: «Que te quiten a tus hijos por desamparo y los dejen con la familia de tu exmarido maltratador»
Otra denuncia de la excesiva facilidad con la que los técnicos quitan a los hijos, pero para recuperarlos hay que acudir al sistema judicial.
Retirada de tutela per pobresa
Segons la Llei i la teoria dels tècnics de l’Administració, a ningú se li poden retirar els fills per pobre. Però la realitat és ben diferent.
En aquest nou article de Ceneta Pi, es relata un cas real que demostra l’absurd -en massa ocasions- del nostre sistema de protecció. Es prefereix trencar una família gastant ingents quantitats de diners en Centres de menors, abans d’ajudar amb molt menys a aquesta família en dificultats.
Dura condena a la Administración de menores (DGAIA) por un grave error
El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya ha condenado a la Generalitat a pagar 300.000 euros a una pareja a la que retiró la custodia de sus dos hijos pese a haber informes médicos que indicaban que no se habían producido maltratos.
Uno de los pequeños estuvo 25 meses separado de sus padres y el otro 17
Reportaje sobre nuestro sistema de protección de menores
Un interesante artículo que nos obliga a reflexionar sobre nuestro sistema de protección:
Prevención en la protección de la infancia y la adolescencia
Publicado en «El Periódico de Catalunya», el 7 de abril de 2016
Los casos de bebés robados que por fin están llegando a los Tribunales son la punta de iceberg de un sistema ancestral de protección de la infancia que presenta serias carencias. Los servicios sociales, con su infinidad de técnicos y unas dotaciones presupuestarias importantes, se dedican fundamentalmente a intervenir en las situaciones que ellos consideran de riesgo, y no a ayudar a las familias que pasan por situaciones de dificultad.
Nadie entendería, por ejemplo, un sistema de salud público que solo se dedicara a intervenir quirúrgicamente a los pacientes, y no contemplara la atención primaria bajo la excusa de que esa no es su competencia. La atención a la infancia y la adolescencia no se debería limitar, casi exclusivamente, a retirar tutelas con protocolos muy cuestionados.
Los hijos que están buscando a sus padres biológicos, o los padres que buscan a sus hijos arrebatados al nacer, en ejercicio del legítimo derecho a conocer los orígenes, no están atravesando situaciones demasiado diferentes a la de miles de familias que ven cómo sus hijos son tratados injustamente por nuestro sistema de protección, que en vez de trabajar la prevención, de ayudar desde el principio, se dedica sobre todo a la intervención, cuando las soluciones son mucho más difíciles y costosas.
Esperemos que esta vez, cuando se haya tranquilizado el panorama político, se aborde de una vez la reforma de la protección de los niños y adolescentes, asignatura pendiente de nuestro estado de bienestar.
Francisco Cárdenas es presidente de Aprodeme
Reunión-taller de APRODEME
Estáis todos invitados al próximo taller de APRODEME, que será el jueves 31 de marzo, a las 19h en el centro Cívico Urgell, calle Comte d’Urgell 145 (entre Mallorca y Provença), en Barcelona.
El acto es gratuito, por favor confirmad la asistencia en: asociaciondefensamenores@gmail.com
Más información: Anuncio Taller Aprodeme 31 de marzo 2016
Os dejamos aquí un video de uno de los talleres celebrados:
Los silencios se tienen que romper ¿Cómo asimilan los niños adoptados la información sobre su origen?
«No revelar el origen del niño adoptado produce efectos perjudiciales en la persona y genera desconfianza e inseguridad entre padres e hijos. La edad ideal para comunicar a nuestro hijo que es adoptado es en los primeros años de vida.»
En relación a un caso real se comenta: «La relación con sus padres siguió dentro de los cauces de la normalidad. Supo que ellos querían hablar con ella mucho antes, pero fueron pasando los años y no fueron capaces. “Mis padres lo han hecho todo bien, solo una cosa que no han hecho ni siquiera mal, que es hablar. Esto es por miedo, por precaución, llámalo como quieras. Las cosas, al final, se tienen que resolver y los silencios, sean conscientes o inconscientes, sean secretos o por simple omisión, se tienen que romper”
Extraído de un artículo de María Abalo Gandía. Ver completo aquí
Todos los niños adoptados tienen derecho a conocer su origen e historia
Hasta no hace muchos años hablar de adopción entre padres e hijos adoptivos era sinónimo de un sepulcral silencio. Los padres creían que informar sobre la verdad a sus hijos podía afectar a su desarrollo físico y emocional. Hoy, los estudios de psicología infantil demuestran que no revelar el origen del niño adoptado produce efectos perjudiciales en la persona y genera una brecha de desconfianza e inseguridad entre padres e hijos adoptivos.
Muchos menores sospechan de su condición de hijos adoptados desde temprana edad. Sin embargo, el temor de las familias a revelar la verdad sobre sus orígenes conduce a muchos de ellos a inhibir su capacidad de preguntar e inconscientemente frenan su curiosidad natural.“Una de las consecuencias de la ausencia de información es anular el deseo de conocer. Estas situaciones conducen a los hijos a pensar que saber resulta peligroso y que puede poner en peligro el amor que tienen los hijos por sus padres”,
Extraido de un reportaje de María Abalo Gandía
Ver el texto completo aquí