Lo que pido ahora

Ha pasado mucho tiempo. Quiero pensar que la nena está bien en su familia actual. Creo que esa ha de ser su familia. Creo que eso no es incompatible con que yo recupere la relación con ella. Quiero que sepa que tuvo un pasado, que lo conozca. Tengo cientos de fotografías, videos, recuerdos… que son parte de su vida.

No entiendo esta cerrazón en banda a normalizar una situación que solo puede traer estabilidad y bienestar a E. y a su familia.

Pido hablar, entre adultos, con los actuales padres acogedores de E. Que me conozcan, a mí y a mi entorno, sin filtros que no son neutrales. Empezar el proceso y cuando sea el momento recuperar el contacto con E. No creo que sea la única menor en acogimiento o adopción que no se pregunte por su pasado y por sus primeros años de vida. Yo tengo muchas respuestas que darle.

Estoy pidiendo, en definitiva, algo que el propio ICAA  reconocía como importante, cuando en su  informe de 21 de mayo de 2009, dos meses después de la retirada, dice textualmente:

“…han reflexionat (els pares acollidors) sobre l’ajut als infants adoptats en la recerca dels seus orígens i en la comprensió de la seva situación…… Comprenen la necessitat i el dret de l’infant a conèixer els seus orígens, la seva historia anterior…”

Trece años después se le sigue negando a E. el derecho a conocer su pasado.

En noviembre de 2021 se abría otra puerta de esperanza con el nombramiento de un nuevo director del ICAA. Estuve reunido con él, se comprometió a ayudarme. Al despedirse me comentó «a ver cómo me muevo en este campo de minas...». Le deseé lo mejor y que no pisara ninguna. En mayo de 2022 ya no es director.