“Querida E., soy Paco, la persona que durante tres años tuvo la suerte de ser tu padre de acogida. ¿Cómo estás? …
…Con nosotros aprendiste a hablar, tus primeras canciones, a nadar, fuiste al circo y al cine por primera vez… y tantas otras cosas. …. Nos queríamos con locura, eras feliz. Y nosotros también. Tengo infinidad de fotos, vídeos, juguetes tuyos, recuerdos de esos años que guardo como un tesoro por si algún día quieres recuperarlo. Mientras, te envío alguna foto tuya, son del 2006 y del 2007. Estoy seguro de que, si quieres, te gustará conocer todo este pasado.
Entonces ya eras una persona con carácter, alegre, valiente, divertida, y sobre todo muy querida. Todo este pasado es tuyo y te pertenece. Me gustaría que lo conocieras…. Eres una persona privilegiada porque hay un montón de gente, aunque no lo recuerdes, que te quiere…, hay muchas personas que te aman en la distancia…
No es justo que los tres años que estuvimos juntos estén vacíos en tu vida. Quiero que de esos tres años que compartimos no te quede nada por saber. Todo este pasado es tuyo y te pertenece… Espero que podamos vernos y hablar pronto.”
Este texto forma parte de una carta que, a finales de 2022, la directora general de los servicios sociales en Catalunya me propone que escriba a Gemma y ella se la dará en mano, le hablará de mí y buscará que, por fin, se pueda producir el reencuentro. Sí, como en el programa aquel de TV que tanto éxito tuvo. Así lo hace la directora, pero el bloqueo al que está sometida Gemma, las mentiras que le han contado durante años, la intransigencia de unos adultos, pueden más que todo. Me explica la directora que Gemma le ha dicho que no es el momento. Acordamos escribir una segunda carta, pero esta vez lo hará Irene, su hermanita. Tiene en ese momento 28 años. La carta que ella envía dice cosas como:
“…Te escribo esta carta con mucha ilusión. Me encantaría que la leyeras y poder transmitirte todas las cosas buenas que siento. No sé si tienes demasiados recuerdos de cuando eras pequeña, por eso quiero explicarte de qué nos conocemos.
Cuando tú tenías 2 años y yo tenía 13 mi madre empezó una relación con Paco, que era tu papá… Yo era adolescente y tú eras una niña súper divertida, valiente y cariñosa. Teníamos una unión especial, compartimos un montón de momentos únicos y, en muy poco tiempo, pasamos a ser una familia feliz. Ojalá poder contarte bien algún día todas las anécdotas que vivimos, estoy segura de que te harán reír.
Paco se convirtió para mí y para mi hermana Elena en un segundo padre. Su apoyo siempre ha sido, y es, incondicional… Durante el tiempo que estabas con nosotros, yo sé que tú sentías esa seguridad y cariño… imagínate que incluso me llamabas “mi hermanita”.
Sí, un día Paco nos dijo que no venías. Y pasaron los días y ya no te vi más. No sabes cuánto lloré, cómo deseaba que Paco lo arreglara todo, cómo te echaba de menos. Desde entonces no he dejado de pensar en ti nunca. Te he buscado en las redes por lo menos para saber cómo estabas, tener alguna noticia, pero nada.
Cuando acabé el colegio hice la carrera de psicología y, aunque yo ya tenía muchas cosas claras, estudiar psicología me permitió entender mejor aún lo importantes que fueron esos años y la suerte que tuvimos de conocernos. Ten en cuenta que mis padres se habían separado, mi madre con un chico nuevo… lo que pudo haber sido una situación difícil para mí de adolescente fue todo lo contrario. ¡Tuvimos mucha suerte!
E., tenemos muchas cosas que contarnos. No puedo perder la oportunidad de decirte que me encantaría saber de ti. Entiendo que igual para ti no es fácil, así que las cosas se harán cuándo y cómo tú quieras.
Podemos hablar (por whats o por insta) o podemos quedar un día tú y yo, verás que a veces en la vida te encuentras regalos como este. ¡Anímate!
Irene Aupí Cerezo
Insta: @ire_auce”
Han pasado los meses y no he tenido ninguna respuesta. Estamos ya en marzo de 2026 y con la misma energía y el mismo amor sigo esperando el momento en que nos podamos ver.