Hoy, con mi nuevo cole, hemos ido de excursión. Me gusta la mochila que llevo, grande, amarilla y azul. Nos han hecho fotos y hay una cosa que no entiendo. Sale toda la clase, todos riendo, alegres… pero yo salgo con la cara borrada, como si quisieran que no se me reconozca. ¿Por qué me tratan diferente? Yo no tengo nada que ocultar, pero parece que los adultos sí.
La Administración de menores pronto comprobó que no me iba a rendir. Estaba dispuesto a agotar todas las vías judiciales a mi alcance, aunque pronto comprobé que enfrentarse a la Administración era tarea dura. Lo tenía todo en contra en un Sistema que está muy bien montado. Era la lucha de David contra Goliat, aunque en la vida real casi siempre gana Goliat. Es el fuerte, el todopoderoso, el que decide sobre la vida de las personas.
Tan sólo poniendo el nombre de Gemma en cualquier buscador de internet aparecía mucha información sobre ella. Ese era el seguimiento que yo le podía hacer ya que no me querían informar de nada más. Es así como un día, horrorizado, encontré una foto suya. Era de una excursión del colegio. Aparecía toda la clase y a ella le habían difuminado la cara. También es cierto que luego fui encontrando muchas más esta vez sin tacharle la cara, pero aquel hecho me demostró lo que su familia en aquel momento podía estar pensando de mí.
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