Hoy

Desde aquel jueves 12 de marzo de 2009 no he parado de luchar ni un solo día por Gemma. Agoté todos los procedimientos judiciales a mi alcance. He mantenido docenas de reuniones con los responsables políticos de casi todos los partidos. Me han recibido consellers y conselleres de infancia en los diferentes gobiernos que han ido pasando. También lo hizo la presidenta del Parlamento catalán. En este Parlamento he comparecido dos veces en la Comisión de Infancia y durante mi exposición la primera vez, en abril de 2019, ante diputados de todos los grupos una de ellas me preguntó sobre mi motivación en toda esta lucha, así que les hablé de Gemma. Me he reunido infinidad de veces con los responsables en cada momento de la Administración catalana que me quitó a mi hija. También me reciben varias veces en la sede del Defensor del Pueblo catalán, el Síndic de Greuges. A lo largo de estos años he acumulado una interesante colección de tarjetas de visita de altos cargos, la mayoría de los cuales ya no lo son. Mi segunda intervención en el Parlamento catalán es en junio de 2022 y una diputada que conoce bien el tema comenta “quizá sea hora de que hagamos algo…”

En 2010 publiqué un libro titulado “Es mi hija”, que se presentó en Barcelona, Valencia, Santiago de Compostela, Bilbao y Madrid. He intervenido más de 200 veces en diferentes medios de prensa, nacionales e internacionales. He escrito más de 20 artículos sobre el Sistema de protección. He participado en muchos programas de televisión y radio. En 2014 protagonizo un documental que se estrena en la gran pantalla de un cine de Barcelona. Participo como invitado o ponente en varias conferencias y actos, entre ellos uno organizado por Amnistía Internacional. Participo activamente en dos rigurosos documentales y un posterior debate en directo en la televisión catalana, que lograron poner en evidencia los errores del Sistema.

Soy promotor y presidente de la Asociación para la Defensa del Menor (APRODEME), que tiene en la actualidad más de 1.500 socios por toda España. La denuncia se extiende en las redes sociales. Una foto de la carita de Gemma, difuminada por el flash, se convirtió en el logo de esa Asociación.

Y por encima de todo ni un solo día sin pensar en Gemma. Algo que cualquier padre hace en su vida cotidiana y que yo he tenido que aprender a hacer en la distancia. Sí, en la distancia en el espacio y en el tiempo también se puede querer.

Cada vez falta menos para que las barreras legales me sigan impidiendo ver a Gemma, abrazarla y explicarle, si ella quiere, tantas cosas.

Y durante todo este tiempo Gemma sólo me ha dado paz. Y eso puede con todo. Nunca me he resignado a la derrota ni he caído en la desesperación. No podemos vivir acosados por el dolor.