Diciembre de 2014, en su noveno cumpleaños

Me resulta muy extraño hablarte de esta manera, como un padre que no me dejaron ser.

Ha pasado mucho tiempo y ahora creo que has de ser feliz en tu familia. Nada deseo con más fuerza que eso: que seas feliz, que crezcas alegre. Que sigas igual de divertida. Que sigas observando lo que te rodea con curiosidad. Que no pares de preguntar.

Quiero que sepas que, desde la distancia, sin que te des cuenta, hay muchísima gente que te quiere. Que te conoce porque les he hablado de ti, les he enseñado cientos de fotos y vídeos.

Quiero que sepas que nunca he tenido la sensación de haberte perdido, porque no ha pasado un solo día en el que no estuvieras presente en mi vida.

Me gustaría devolverte el pasado que te arrancaron. Que nos arrancaron.

Sé que no te lo han explicado todo y me gustaría, algún día, poder hacerlo yo.

He pensado mucho en el día en que nos volvamos a ver. Yo estoy preparado y te prometo que para ti será también un día especial, bonito, alegre. Aunque algunos se empeñen en lo contrario, tú no naciste con tres años y medio de vida.

Tú eres fuerte. Y yo quiero darte tu pasado, no apartarte de nada de lo que no te quieras apartar.

Seguro que sigues teniendo unos ojos de color verde esmeralda preciosos. Yo sigo esperando el día en que nos volvamos a ver…

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