Pienso mucho en todos, aunque no digo nada para que no me castiguen otra vez. ¿Se acordarán ellos de mí? Quiero verlos a todos…ahora pensaba en mi hermanita Irene ¿Pensará ella en mí?
Irene es la hija pequeña de mi esposa, Anabel. En 2007 mi exesposa y yo nos separamos, como tantas otras parejas ese año. Gemma lo vivió con total normalidad, estaba protegida y en ningún momento le supuso el más mínimo problema. Los problemas de los adultos no son los problemas de los niños. Anabel y yo nos casamos en 2011. Esa relación nunca la aceptó la Administración, no entraba en su ideal de pareja. Anabel, sus hijas, Gemma y yo formábamos una familia donde sólo había amor. Seguramente por ello Gemma y Elena e Irene se dieron la categoría de “hermanitas”. Nunca forzamos esa relación.
Ellas llevaron la ruptura como pudieron, desde la distancia y la impotencia. Cuando ya habían pasado muchos meses, un día Irene nos enseña un PowerPoint que había hecho hacía tiempo. Ahora, en 2021, ha pasado mucho tiempo, pero cada palabra de esas sigue bien presente. Decía:
“Ojalá sólo fuera un sueño. No sales de mi cabeza ni un solo minuto. Deseo tanto que estés con nosotros, todo, absolutamente todo, huele a ti… tu ropa, tus juguetes.
Lo cambiaría todo. Tú, mi hermana, lo significas todo. Y siempre va a ser así, estés o no con nosotros. Nosotros somos tu familia, para siempre. Te amamos y te amaremos. Siempre.
Necesitamos que sea feliz. Te echo de menos tanto, tanto, tanto… que a veces, al llegar a la casita pienso que puedes estar ahí, que a lo mejor todo es mentira…que quizás has vuelto, sin más.
A veces te escucho. Creo escucharte. El último domingo, juntas, te dije cuando solas estábamos, que te acordaras de mí, y me dijiste que me querías. Te queremos por encima de todo.
Vamos a luchar por ti. Que lo sepa todo el mundo. Vamos a por todas.”
Irene tenía en ese momento 14 años. Nadie ha podido expresar mejor lo que todos sentíamos…
***